La atención a un cliente va mucho más allá del mero trato que se pueda tener en el propio local. Y es que el contacto directo no es lo único que va a influirle a la hora de juzgar el espacio en el que acaba de comer. Otros factores gozan de una enorme importancia. Es lo que se conoce como la experiencia de usuario. El ciclo de elementos que van desde el primer momento en el que escucha el nombre de tu local, hasta aquél en el que se retira.

 

Principales pasos para una excelente atención

 

Lo primero será gestionar adecuadamente la manera en la que se va a enterar. Ya sea por Internet o con el boca a boca, va a recibir una información que lo condicionará. Por lo tanto, esto lo que hace es mostrarte la importancia de que tu trabajo por mejorar sea siempre constante. Para que de esta manera no recibas más críticas en ningún momento.

 

El siguiente contacto será cuando tu cliente entre en el local. Aquí es importante el recibimiento que va a tener. No solo por parte del personal, sino, en general, el del propio ambiente o del espacio. Hay que trabajar para que utilicen los cinco sentidos a la hora de entender tu local. El olfato, evidentemente, es uno de los más importantes. Las cocinas abiertas ayudan en este punto.

Es importante el recibimiento que va a tener. No solo por parte del personal, sino, en general, el del propio ambiente o del espacio. Click Para Twittear

 

Otro truco muy utilizado es el de una chimenea o emplear el fuego, así como los elementos vegetales. Estos aportan tranquilidad y una buena dosis de identidad estética, de manera que resultará agradable. Y, como advertencia, cuidado con los productos de limpieza y con la colonia de los camareros: que no lleguen a invadir a los clientes.

 

Una vez que entran en tu sala, van a encontrarse perdidos por un momento. Es decir, estarán esperando a ser recibidos. Aquí la coordinación es fundamental, así como las habilidades comunicativas de los camareros. Tener una persona encargada del recibimiento puede solventar esta dificultad. Es un buen punto para trabajar adecuadamente el aspecto de los camareros, ya que este va a hablar también sobre el lugar en el que se va a comer. Es decir: resulta importante que sea el más adecuado.

 

Llega el momento de ofrecer la mesa al cliente. Pueden pasar dos cosas. O bien la persona que les ha recibido les guía hasta ella, o bien se encarga otro camarero de hacerlo. Todo tiene que ser con una amplia sonrisa. En los sitios más elegantes se ayuda a la gente a sentarse y a dejar los abrigos, como parte del protocolo. En cualquier caso, la presencia tiene que ser evidente por parte del camarero, hacer notar que está con tiempo suficiente para escuchar cualquier comentario o petición.

 

 

El siguiente punto de interés es el de la propia mesa. Tiene que estar ya preparada antes de que se sienten en ella. Por lo menos, los elementos básicos. El orden, la proporción y la armonía son aspectos fundamentales que permiten conseguir el mejor resultado. Puede haber un detalle, como un jarrón con una flor o una pequeña vela, pero nunca más, ya que se vería sobrecargada.

 

Es el momento de entregar la carta y de ofrecerle los diferentes platos al cliente. Aquí, frases como “no duden en decirnos si creen que le podemos ayudar en alguna cosa” son fundamentales. Tiene que quedar todo perfectamente explicado. Recomendar lo mejor que hay en el restaurante, así como los platos que no están en la carta. Para esto, sencillamente hay que vocalizarlos y explicarlos con calma, mirando a todos los clientes al hacerlo. Y ofreciendo, una vez más, sus servicios, en caso de ser necesarios.

 

Mientras piensan en los diferentes platos, todo ello con su espacio, se lleva la bebida que han pedido. Se deja en la mesa y se pregunta, de nuevo, si saben lo que van a tomar. En caso afirmativo, se toma nota. En caso negativo, se vuelve a ir el camarero. Pero prestando atención para que pueda tomar comanda en cuanto sepan lo que quieren.

 

 

Que un camarero muestre estima y simpatía por los clientes es fundamental para crear un vínculo importante entre ellos. Es algo que tienes que animar a practicar a estos, para que el boca a boca favorezca la aparición de nuevos clientes. Así como un servicio que garantice un buen nivel de atención por parte del personal del restaurante. Estas serían las claves que necesitas conocer para un buen servicio.

 

En conclusión, lo más importante para conseguir un buen servicio con los clientes es disponer de los tiempos perfectamente medidos y estructurados. De manera que nada se haga con tardanza y todo resulte natural, y nunca precipitado. Contar con un supervisor es la mejor manera que tienes de subsanar los posibles errores que puedan ir apareciendo durante el proceso. Además, será una ayuda extra centrada en el aspecto de la experiencia, lo que intensificará los resultados.

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David López

David López, tras su andadura de 15 años en El Bulli, emprende este nuevo reto profesional tras realizar varios estudios de estos sectores y detectar la existencia de profesionales y empresas que parten de buenas ideas pero desconocen cómo proceder, que no disponen de las herramientas necesarias para poder actuar y llevar sus proyectos a cabo, y por tanto, necesitan un apoyo externo capaz de asesorarles y de facilitarles soluciones adaptadas a cada uno de sus problemas.

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